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Quiero saber más acerca de mi seguimiento médico

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Enterate más para un embarazo siempre bajo el seguimiento de tu médico de confianza.

Martes, Abril 19th, 2016

“¿Cuándo hay que acudir al médico entre dos consultas programadas?. ¿Cómo se hace una ecografía?, ¿cómo se construye la imagen ecográfica?. ¿Qué son el cariotipo y la amniocentesis?, ¿qué es lo positivo de este examen preocupante?. ¿Qué son la amnioscopía y el monitoreo fetal?”.

Seguimiento acotado.
Felizmente, la mayoría de los embarazos transcurren sin problemas. Las siete consultas obligadas (una al mes), son suficientes para asegurar un buen seguimiento del profesional de la salud. En esas ocasiones, el médico verifica como es tu adaptación al nuevo estado que representa el embarazo y el crecimiento del bebé.
Además tú puedes preguntarle acerca de todo aquello que te preocupa. En caso que se presente algún incidente entre dos consultas, no dudes en consultar con tu médico ante la presencia de fiebre, dolores abdominales, pérdidas de sangre o pérdidas anormales de líquido, aumentos rápidos y excesivos de peso, o pérdidas de peso sin explicación, o ante cualquier síntoma que te preocupe (ver el artículo “Mi cuerpo está cambiando”).
Una simple llamada telefónica puede bastar para manejar un incidente sencillo, aunque a veces tu médico preferirá examinarte. No te preocupes, no eres la única mujer que enfrenta este tipo de situaciones. El embarazo no es una enfermedad, pero su seguimiento médico permite identificar los factores de riesgo, frente a los cuales la atención debe ser incrementada para asegurar que llegue a término en buenas condiciones.
 
Ecografías ¿2D, 3D o 4D?.
Además de la planificación de las consultas médicas, también te realizarán una primera ecografía en el tercer mes (entre la décima y undécima semana de embarazo); una segunda al quinto mes (entre las semanas 20 y 22), y la tercera tendrá lugar entre el final del séptimo mes y comienzo del octavo mes (entre las semanas 30 y 32). Con este examen, se visualiza el contenido intraabdominal, y a tu bebé en especial, así como la placenta, el útero, las trompas y los ovarios, mediante ondas de ultrasonido emitidas por una sonda. Estos ultrasonidos rebotan en los obstáculos representados por los distintos tejidos, que encuentran en su trayectoria, produciendo un eco que es captado por la sonda que los emitió y son reconstituidos transformados en imágenes por métodos informáticos.
La ecografía 2D entrega una imagen plana, en dos dimensiones. La ecografía 3D reconstituye la visualización pero en tres dimensiones porque los ultrasonidos son emitidos en diferentes ejes por la sonda y la reconstitución computacional de las imágenes permite observar al bebé como en relieve. Por último, la ecografía 4D reconstituye una imagen en 3D pero permite además registrar los movimientos del feto. Si deseas obtener una ecografía en 4D, pídela con bastante anticipación, ya que esta tecnología tiene una gran demanda, los equipos son caros y no muy comunes todavía.
 
Cada ecografía tiene un propósito distinto.
La primera ecografía permite establecer el comienzo del embarazo con precisión, si es que tienes dudas acerca de la fecha de concepción. En ese momento, tu bebé es muy pequeño (apenas unos 10 centímetros) y no se verá mucho en realidad, pero desde esta primera visión de tu pequeño, te emocionarás al ver como late su corazón. También sabrás si esperas un sólo bebé o más, y en ese caso si son gemelos o mellizos.
La segunda ecografía te entregará mayor información. En ese momento, el bebé medirá entre 22 y 26 cms. Este es seguramente el momento más mágico de tu embarazo, porque verás su cara, su cuerpo, sus manitas y sus pies... Tal vez lo veas chupar su pulgar y podrás quizás conocer su sexo, si la posición del bebé lo permite y siempre que lo quieras saber. Esta ecografía permitirá al médico examinar al pequeño en detalle. No te preocupes si tu médico pide que te hagas otra ecografía para control: tal vez tu bebé se ha colocado de tal manera que esconde partes importantes que deben ser examinadas en este momento del embarazo.
La tercera ecografía permite que el médico mida el desarrollo de tu bebé y verificar nuevamente la anatomía del niño, que habrá evolucionado desde la segunda ecografía. Esta tercera ecografía permite ver cómo está colocada la placenta y cuál es la posición del bebé, siempre sentado, lo que todavía no es necesariamente definitivo en ese momento. Es posible que no se vea todo el cuerpecito de tu hijo en esta ecografía, dado que su tamaño ya es grande (unos 40 cms).
 
Me propusieron y luego prescribieron una amniocentesis.
La amniocentesis es un examen que tu médico tenderá a recomendar en ciertos casos a las 11-12 semanas de embarazo. Si tienes 38 o más años, y si existen antecedentes de enfermedades genéticas en tu familia como por ejemplo la trisomía 21 (Síndrome de Down), y a veces debido a dudas acerca de la primera ecografía o del examen de sangre conocido como HT21. Entre otros, la amniocentesis permite formular un diagnóstico certero acerca de enfermedades genéticas.
La amniocentesis consiste en retirar a través de la pared abdominal y uterina, y bajo visualización ecográfica, una pequeña cantidad de líquido amniótico mediante una jeringa, para obtener células descamadas del bebé que se encuentran suspendidas en el líquido. Estas células se cultivan -lo que explica los plazos del examen- y luego son preparadas y examinadas al microscopio. Es un examen que puede causar angustia a la mamá, pero es casi indoloro y tiene muy bajo riesgo cuando es efectuado por médicos experimentados. 

La amnioscopía y el monitoreo fetal son exámenes que podrán serte propuestos al final del embarazo. La amnioscopía es una técnica de observación del saco amniótico que permite visualizar el color y aspecto del líquido amniótico, haciendo pasar un endoscopio delgado por el cuello del útero. Así es posible detectar eventuales signos de sufrimiento fetal que pueden requerir inducir el parto. Asimismo, el monitoreo fetal entrega información similar, al medir la frecuencia cardíaca del bebé y sus reacciones antes las contracciones del útero.  Estos exámenes permiten verificar si el bebé puede seguir guardado muy cómodamente en el útero, esperando sin riesgos el comienzo espontáneo del parto.
 
Un examen para detectar la diabetes.
Alrededor del cuarto mes de embarazo, tu médico analizará tu riesgo de padecer diabetes gestacional (ver el artículo “Tengo diabetes gestacional”). El tipo de examen que se practica varía según lo considere necesario el médico; por ejemplo, puede prescribir una prueba que consiste en tomar una muestra de sangre en ayunas y medir la glicemia (nivel de azúcar en la sangre) y a continuación tomar una segunda muestra una hora después de haber ingerido 50 g. de glucosa.
Si se presentan dudas acerca del resultado, habrá que verificarlo mediante un examen de "tolerancia oral a la glucosa". Éste consiste en obtener una muestra de sangre en ayunas y luego, otras cuatro muestras, cada media hora, después de ingerir 75 g. de glucosa. Según sean los resultados, puede recomendarse ya sea un sencillo régimen de alimentación o habrá que poner en marcha un tratamiento adecuado para la diabetes gestacional.
 
¿Algunos otros exámenes?.
En la primera consulta obligada del embarazo, una toma de muestra de sangre permitirá conocer tu estado de inmunidad frente a la rubeola, la toxoplasmosis, la sífilis y/o el citomegalovirus. Se determinará tu grupo sanguíneo y algunos antígenos presentes en los glóbulos rojos (búsqueda de aglutininas irregulares). Si tú lo consientes, también es posible establecer tu estado serológico respecto del virus del sida (VIH).
Si tu grupo sanguíneo es RH negativo y el de tu bebé RH positivo (eso sólo se sabrá cuando nazca), tú podrías producir anticuerpos contra los glóbulos rojos de tu hijo. Por eso el conocer tu grupo sanguíneo desde el comienzo del embarazo permitirá, si fuese necesario, administrarte un suero anti-D para evitar la posibilidad de que ocurra esa inmunización.
La búsqueda de aglutininas irregulares permite saber si estás ya inmunizada contra los elementos de la sangre de tu bebé debido a un embarazo anterior, a un aborto espontáneo, o a la interrupción de un embarazo o una transfusión. Si se diera el caso de que alguna de estas aglutininas sea positiva, se requerirá una vigilancia especial de tu pequeño durante el embarazo y cuando se produzca el parto.
La sífilis, toxoplasmosis y rubeola son enfermedades que, al ser contraídas durante el embarazo, pueden producir malformaciones en el feto. Por lo tanto, es necesario saber si al comienzo del embarazo estás cursando una de estas enfermedades o si su inmunización proviene de un contacto antiguo (Ver el artículo “¿Acaso soy más frágil ahora?” que se refiere a las precauciones por tomar contra infecciones durante el embarazo).
A menudo se prescribe la búsqueda del VIH y de los antígenos de hepatitis B y C.Esto es especialmente útil si has recibido transfusiones con anterioridad.
 
Todo sea para un embarazo sin sobresaltos.
Finalmente, entre los diversos exámenes que tendrás que hacerte, además de los análisis de orina buscando glucosa para detectar una diabetes eventual, se recomienda investigar la presencia de albúmina causada por una eventual disfunción de tus riñones. Otros exámenes aconsejados son un recuento de glóbulos rojos y blancos, tal vez una dosificación del hierro de la sangre para detectar una anemia o una deficiencia de hierro sin anemia, con el fin de tomar las medidas preventivas necesarias.
Como puedes ver, se toman y planifican muchas precauciones para detectar cuanto antes y prevenir problemas eventuales a fin de que tu embarazo llegue a término en buenas condiciones.

 

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