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¿Listo para empezar a comer?

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Te decimos cuáles son algunos signos que sugieren que tu bebé está listo para hacerlo

Jueves, Abril 21st, 2016

Seguramente te preguntarás y, sobre todo si es tu primer hijo, si tu bebé está listo para empezar a comer alimentos alimentos semisólidos.

Observá algunos signos que sugieren que tu bebé está listo para hacerlo:
 
• Se sienta casi sin ayuda.
 
• Demuestra interés al ver a los otros comiendo, hasta puede abrir la boca anticipándose a la cucharada que es para él.
 
• Es capaz de llevar la comida con la lengua para atrás y para poder luego tragarla.
 
• Necesita mamar con más frecuencia.
 
Estos signos los notarás, aproximadamente, a partir de los 6 meses de edad del bebé.
 
De todos modos, no te preocupes, el pediatra será quien te diga cuándo y cómo empezar.
 
Nutricionalmente es necesario empezar con los alimentos semisólidos dado que la leche materna ya no es suficiente para cubrir todos los nutrientes que tu bebé requiere. Estos permiten satisfacer la demanda de energía y también sirve para estimular su desarrollo y la adquisición de las habilidades necesarias para que pueda transitar desde una alimentación exclusivamente líquida como la leche, a la alimentación familiar.
 
Tranquila: esta es una nueva aventura tanto para vos como para tu bebé y tendrán mucho tiempo para explorar en el tema. Para las primeras comidas, elegí un momento en el que estés tranquila. Hablale mientras lo alimentás: sobre los alimentos, sus texturas, colores, etc.
 
Seguramente al principio la mayor parte de la comida termine en el babero, en la cara o en el piso y no en la boca. Usá una cucharita pequeña, empezá ofreciéndole porciones de comida pequeñas y aumentalas paulatinamente.

La leche materna sigue siendo un alimento muy importante todo el 1º año de vida de tu bebé.
 
Introducí nuevos alimentos gradualmente, de a uno por vez. El mejor momento para probarlos es el almuerzo o en la mañana o tarde temprano. Esto hace más fácil observar una posible reacción alérgica o un dolor de estómago.
 
Vas a notar un cambio en la caca: en la medida en que agregues alimentos sólidos a su alimentación, cambiará el color, la consistencia y la frecuencia de sus deposiciones.
 
Observá a tu hijo: si a tu bebé no le gusta un alimento o no tiene hambre, te lo demostrará cerrando la boca o girando su cabeza: no lo fuerces. Es importante que las primeras comidas sean agradables y que respetes su señales de apetito y saciedad. Esto lo ayudará a establecer un buen hábito para su futuro, fundamental en la prevención del sobrepeso y la obesidad.
 
No agregues sal a las comidas, es suficiente con el sodio que aportan los alimentos. Sus riñones no están preparados para un exceso y, por otro lado, usar poca sal es un buen hábito alimentario en la prevención de la hipertensión. Tampoco es necesario agregar azúcar, sólo en la preparaciones que lo necesitan, como por ejemplo, un flan.
 
Dejá que tu bebé participe de la comida familiar acercando su sillita a la mesa. A ellos les encanta esta interacción. ¡Y a disfrutar!

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