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La siesta

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Recordá que el hecho de que tu hijo no duerma un día no significa que está listo para dejarla.

Miércoles, Abril 27th, 2016

Dejar la siesta es un proceso gradual para los niños, que rara vez sucede de un día para otro y que idealmente no debiera ocurrir antes de los tres años. A veces los bebés de seis meses dejan de dormir su siesta porque la movilidad que han ganado los tiene tan ocupados y entretenidos que no quieren detenerse y dormir. Los niños por su parte a veces dejan la siesta cuando comienzan a darse cuenta de las cosas que se pierden cuando duermen. Esto puede verse acentuado también por la llegada de un hermano a la casa.
 
Los niños también suelen dejar la siesta cuando hay un cambio importante en sus vidas como una mudanza o la separación de los padres. Todos estos casos son inusuales, pero cuando tu hijo realmente está listo para dejar la siesta, parten por acortar su duración y terminan saltándose la siesta por varios días.
 
Acá te damos algunos consejos para que te asegures de que tu hijo está teniendo el descanso que realmente necesita. Recordá que el hecho de que tu hijo no duerma un día no significa que está listo para dejarla:
 
• Seguí poniéndolo a dormir siesta, incluso si no durmió el día anterior. Si tu hijo se saltó una siesta no te rindas en seguirlo intentando. Mantenerle el ritmo y el horario de las siestas, le recordará a su cuerpo que es momento de descansar. Si no lo intenta su cuerpo puede perder su ritmo natural de sueño.
 
• Hacé que la transición previa a la siesta sea consistente. Todas las actividades previas a la siesta deben ser más tranquilas para que tu hijo se empiece a relajar. Si se puede crear una rutina que se repita día a día, mejor.

• Creá y mantené una hora de siesta: el cuerpo humano crea ritmos de sueño. Tratá de observar a tu hijo y ver la hora en que está más somnoliento. También es importante adaptar este horario a las rutinas familiares de manera que la hora de siesta se pueda mantener en el tiempo.
 
• Preparale un lugar agradable para la siesta: a algunos niños les gusta que su pieza esté oscura, a otros les gusta el silencio y así hay innumerables detalles que pueden propiciar un buen descanso. Fijate qué le gusta a tu hijo y tratá de aplicarlo. Recordá que los niños necesitan descansar, aun cuando no duerman.
 
• Dejá que él descubra cómo encontrar el sueño: una vez que hayas aplicado todos los pasos anteriores, es hora de dejarlo que él descubra cómo dormir. La idea es que lo logre solo y que su siesta sea un momento de descanso para vos también.

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